Sam

Leonberger

Este grandullón es Sam. Es uno de esos casos que me hacen recordar porque me dedico a esto.

Cuando llegué a su casa por primera vez, me encontré un perro que había perdido toda la confianza en las personas.

Su nivel de reactividad llegaba al punto en el que ni si quiera gruñía o ladraba, directamente te atacaba sin dar ningún aviso.

Durante los paseos, veía como amenaza cualquier persona que se cruzaban reaccionando de forma desproporcionada.

Por estas razones su familia estaba desesperada y muy desanimada.

La suerte para Sam a sido su familia, personas que pese a las dificultades confiaron en todo los trabajos propuestos.

Gracias a la constancia y al trabajo desde las bases, ahora salir con Sam a la calle ya no es un suplicio.

Poco a poco comienza a confiar en las personas, pero lo importante es que a conseguido salir de ese circulo vicioso en el que estaba encerrado.

Gracias por dar a Sam una tercera oportunidad, pocas personas son capaces de realizar el esfuerzo que habéis hecho!!